La siempre espinosa relación entre fútbol y violencia ha sido la base sobre la que se ha apoyado el periodista Ramón Ramos, quien ha abordado a través de múltiples ejemplos el fanatismo en el deporte. La sede de Caja Granada acogió hoy las conferencias de cierre de su II ‘Ciclo de talleres formativos’, titulado ‘La violencia en la sociedad del siglo XXI’.

“Casi ninguno nos reconocemos en la palabra fanático”, ha comenzado diciendo Ramos para matizar que su charla se centraría en casos aislados de violencia que, en ningún caso representan el común denominador dentro del mundo del deporte. El periodista ha abordado la relación de la prensa con la exaltación del público en ciertos momentos de la pasada temporada; en este sentido ha mencionado el conocido ejemplo del ‘pasillo’ que el F.C Barcelona hizo al reciente campeón de liga y eterno rival, el Real Madrid. En concreto, se ha resaltado la implicación de la prensa deportiva mediante una exagerada presencia en sus páginas del posible ‘pasillo’, que comenzó cinco meses antes de que este sucediera. “El ‘pasillo’ se ha convertido en una humillación para el equipo perdedor”, mientras que en un principio se estableció a modo de homenaje al equipo campeón, ha puntualizado Ramos.

Una muestra más exagerada de que los casos de fanatismo y violencia no pertenecen en exclusiva a las altas esferas del balompié se vivió, como ha expuesto Ramón Ramos, en la Regional Preferente Gallega, donde en el transcurso de un partido, un enardecido saltó al terreno de juego y amenazó con una pistola al árbitro, tras señalar este un penalti en contra del equipo local. Este hecho viene a corroborar, según el periodista, la importancia que en los últimos años se le ha otorgado al aficionado por parte de la prensa especializada, “para mí, el programa deportivo ‘El día después’ realzó en demasía el protagonismo de los aficionados y dio un plus a la payasada”.

Al igual que la prensa, Ramos también se ha querido referir a los Clubes de fútbol en su responsabilidad a la hora de erradicar la violencia, criticando su relación con los grupos radicales, entre los que ha mencionado a los del Real Madrid y Barça. “El Madrid se sentó con los ‘Ultrasur’ para negociar cómo querían ver el fútbol. A su vez, el Barcelona homenajeó con un minuto de silencio a un radical de los ‘Boixos Nois’ asesinado en una trifulca con otro grupo de las mismas características”. La directora del ciclo formativo, María Dolores Calvo, ha querido matizar al final de la intervención de Ramos y antes del inicio del debate, que en ningún modo se ha pretendido unir la palabra fútbol a la de violencia.

A un breve debate acortado por la falta de tiempo, le ha seguido la intervención de José María Suárez, profesor de Derecho Penal de la UGR, quien ha hablado de las posibles actuaciones judiciales que se pueden tomar para atajar casos como los mencionados por Ramón Ramos, en una charla titulada ‘El Derecho Penal y el deporte. Medidas legales”. De esta manera ha llegado a su fin un ciclo que se inició el pasado día 29 de octubre con la conferencia ‘Evolución antropológica del fanatismo. El deporte como conducta social’, impartida por Miguel Botella, director del Laboratorio de Antropología de la UGR.

Puede parecer un tema de interés casi exclusivo para los profesionales de la comunicación, pero lejos de serlo, el tratamiento informativo de los conflictos internacionales como el palestino-israelí, implica al conjunto entero de la sociedad, ya que cada mañana se desayuna, se va al trabajo y se almuerza con las noticias y opiniones que vierten los medios.

Este ha sido uno de los ejes sobre los que ha girado la Conferencia Internacional sobre tratamiento del terrorismo en los medios de comunicación, un encuentro entre diversos periodistas de más de cuarenta países del sur de Europa y norte de África, y que ha organizado la Comisión Europea.

“Tratamos el modo de trabajar de la prensa con respecto al terrorismo y las situaciones de violencia internacional”, ha comentado Domingo del Pino Gutierrez, uno de los responsables de la cita, quien añade que “los periodistas deben contribuir a través de su trabajo a que haya una mejor compresión de las otras culturas, y que la sociedad no confunda la religión con otras cosas”. A este respecto se ha referido la charla ofrecida por Yizar Be’er, periodista palestino que no ha dudado en exponer de manera muy crítica la manera en que la prensa israelí alienta y azuza tanto a la opinión pública de su país como al propio gobierno, en todo lo referente al conflicto que mantienen desde hace décadas ambos países. “¿Qué podemos hacer para cambiar la visión de los medios del conflicto?”, se preguntaba Be’er mientras mostraba portadas de diarios israelíes y las comparaba con los tabloides sensacionalistas británicos como ‘Daily Mirror’ y ‘The Sun’.

Completando la conferencia ha intervenido Tony Bunyan, presidente de la organización europea a favor de las libertades civiles Statewatch. El periodista, como ha comentado Bunyan, debe tomar voz activa en el proceso de comunicación “con un comportamiento ético y deontológico que permita un tratamiento profesional de la información”.

Debates teóricos sobre quién influye a quién dentro del flujo de la información o sobre si la objetividad es algo utópico dentro de un conflicto terrorista han sido los protagonistas de fondo que han animado al público a intervenir en varias ocasiones.


Desde hoy y hasta el próximo día 26 de noviembre la obra social de CajaGRANADA celebra en su sede el segundo ciclo de talleres formativos. Bajo el titulo ‘La violencia en la sociedad del siglo XXI’, esta propuesta ofrece diferentes conferencias y talleres que abordan la problemática de la violencia desde un punto de vista académico y profesional. Hoy bandas callejeras: muchas no violentas, otras tantas de origen español y ninguna en Granada, según el ponente.

La ponencia inaugural ha corrido a cargo de José Carlos Díaz Trigo, director adjunto del Centro de Inteligencia contra el crimen organizado, quien ha desmenuzado el complicado mundo de las tribus urbanas con origen en Latinoamérica y su incidencia cada vez mayor en la sociedad española. “Cuando hablamos de tribus urbanas, generalmente se habla de inmigración, pero en ningún caso bajo términos xenófobos”, ha matizado Díaz Trigo, que también ha incidido en el dato de que muchas de estas bandas son de origen nacional.

Ñetas y Latin Kings han sido los ejemplos más utilizados por el coronel de la Guardia Civil, bandas que tienen su presencia probada en España pero no en Granada, en donde “no hay conocimiento de un grupo en concreto. Esta ciudad no se distingue precisamente por su violencia, más bien por todo lo contrario”, ha expresado Díaz Trigo antes del inicio de la conferencia.

Durante más de hora y media, se ha puesto de manifiesto como actualmente en España este tipo de bandas o tribus urbanas no tienen una presencia destacada y, salvo casos puntuales, no suelen mostrar signos externos de violencia, algo que no ocurre en los países al otro lado del atlántico, en donde pueden llegar a ser un problema de seguridad nacional. Es el caso de Honduras, que cuenta con la tasa más alta del mundo de delincuencia por bandas callejeras, un dato que se traduce en más de 3.000 muertos al año sólo en ese país. Aún a pesar de la fuerte legislación en contra de estas organizaciones, el país sudamericano no consigue rebajar la cifra de asesinatos, y se cuentan en más de 100.000 los integrantes de este tipo de bandas, un número sensacionalmente elevado si se tiene en cuenta que el país no llega al millón y medio de habitantes.

El fenómeno de las tribus urbanas es originario de Estados Unidos, concretamente de ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Chicago, cuyos flujos de inmigración favorecen el crecimiento de ghettos, barrios con una importante población de origen étnico –en su mayor parte extranjeros-, algo que ayuda a la aparición de brotes xenófobos. La necesidad de ‘protección’ en un entorno extraño para el inmigrante y el sentimiento de desarraigo hacia la sociedad que le acoge se antojan dos de las claves para que se desarrollen tribus urbanas, problemas que se unen al bajo nivel económico y de educación con el que se suele relacionar a los integrantes de estas bandas.

En cualquier caso, el coronel Díaz Trigo ha querido aclarar que en España no se han registrado problemas de envergadura con estas tribus urbanas, las cuales concentran su actividad principalmente en Barcelona y Madrid. Si bien es cierto que bandas de la misma ciudad y con orígenes similares han concurrido en más de un enfrentamiento entre ellas.